Jueves 23 , Noviembre de 2017

“Alabadas sean tus creencias, si te potencian y empoderan” (negocios con valor y una problemática aún candente)

(Por Tatiana Bregi) “Alabadas" es un proyecto creado por Jorgelina Albano, coach organizacional y escritora. El mismo consiste en una serie de capítulos en donde distintas mujeres -referentes cada una en su entorno y disciplina- dan su opinión y nos ayudan a pensar sobre ser mujer en la sociedad actual.

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Personalmente me interesa siempre indagar sobre el sentido y el para qué del hacer de otras personas y por eso te consulto, ¿cuál es el propósito de Alabadas?

Sin dudas, provocar un cambio cultural. Sería bastante ambicioso decir que lo haremos, pero para mí el sentido es contribuir a ello. El mundo occidental viene de una cultura donde la única mirada es masculina, si mirás la historia de la humanidad, todos los mensajes que hemos recibido fueron hechos por hombres: arquitectura, arte, ciencias, literatura, todo fue creado desde las voces masculinas; por supuesto hubo mujeres de renombre eso hace que haya una sola voz en la historia de la humanidad, que por supuesto eso en el siglo 20 empezó a cambiar. Esa única mirada, esa única voz, ha generado creencias y velos patriarcales. Los velos no sólo los tienen los hombres sino también las mujeres. Por lo cual es perfectamente lógico que, si la única mirada que recibimos es la masculina, la única mirada válida sea la del hombre. Y por eso desde esa perspectiva es totalmente coherente que las mujeres hayamos establecido competencias entre nosotras. La sonoridad es un concepto bastante nuevo, hace siglos eso existía cuando las sociedades eran más matriarcales, pero en nuestra sociedad la mirada patriarcal generó creencias profundas que tienen que ver con cómo has sido criado, que sucedía en tu casa y entorno con las mujeres, como se hablaba de las mujeres en tu casa, por ejemplo, y todo eso genera ciertas conductas.

¿Hay un regreso o algunos indicios para mostrar la sororidad/colaboratividad entre las mujeres o indicadores que muestren que hay una tendencia a volver a eso?

El indicio creo, es que la sociedad está tomando conciencia, por eso por ejemplo estamos hoy hablando de esto, hay organismos internacionales trabajando en ello y empresas que están empezando a responsabilizarse de ese cambio que todos estamos demandando. Lo que sí veo es que la conversación todavía es muy superficial. Y para poder profundizarla, cada individuo tendría que cuestionar o conocer sus creencias para poder correr esos velos.

Personalmente creo que hay que involucrar al hombre en este proceso, ¿cuál es tu mirada en relación a ello?

Sí, creo necesario incluirlo al hombre en esta conversación, pero la mujer tiene una habilidad que es q la mujer ayuda al hombre a meterse más en él mismo. Las mujeres somos un vehículo para ayudar a que el hombre pueda ampliar su mirada y su perspectiva. Pero las primeras interesadas en querer cambiar deberíamos ser nosotras. Por ejemplo, la mayoría de los comentarios negativos que recibimos en las redes provienen de otra mujer.

En nuestra próxima temporada de Alabadas incluiremos hombres en nuestros capítulos. Hay hombres que valoran a la mujer como un auténtico otro, como un par, como alguien que tiene el mismo peso de opinión.

¿Cómo fue el día que viste, soñaste o visionaste Alabadas?

La verdad fue un proceso largo, producto de querer hacer algo por y para las mujeres. Comencé pensando en temáticas referidas a violencia de género, e incluso empecé a pensar sobre los motivos de esta violencia, también venía de trabajar por más de 20 años en cultura organizacional dentro de las empresas y ahí vi la falta de mujeres en puestos de dirección o niveles ejecutivos. Trabajé con más hombres que mujeres, y cuando empecé con ellas me dí cuenta que la mujer en cierta manera se autoexcluye del crecimiento porque el límite siempre lo tiene puesto en la maternidad, entonces cuando llega el momento de crecer profesionalmente es el momento también de la maternidad. Pensé en todas las ataduras que tenemos las mujeres, y también me gusta contar historias, como el libro que escribí, “La mujer de la hamaca” un relato autobiográfico de una mujer en búsqueda de su libertad interna. Fue un proceso que fue fluyendo. Primero pensé en sólo entrevistas, pero seguí buscando y se me ocurrió hacer diálogos. Trabajé mucho en la idea todo el año pasado. El nombre me pareció disruptivo. Se llama así porque es alabar tus propias características, como un autorreconocimiento, no porque haya que alabar a las mujeres.

¿Adónde quiere llegar Alabadas? ¿Cuál es el próximo paso?

A tratar de ayudar a la gente en general a que amplíen la mirada, de adentro hacia afuera. Claro que hay estímulos de afuera, pero si no te detenés a pensar, nada cambia.
El ser humano por lo general no se detiene a pensar porque tiene que salirse de la zona de confort para hacerlo. Y porque la mirada por lo general está puesta afuera. Por ejemplo, es más fácil culpar al hombre de porque no crecemos, que reflexionar yo misma qué tengo que hacer qué tengo que desafiar. Es un acto de voluntad. Mirarte hacia adentro es un acto de voluntad, es querer hacerlo, es tomar la posta y decir “yo me quiero mirar.”

La actitud contraria a mirarte a vos misma es la posición de víctima donde el responsable está afuera: “no puedo hacer esto porque tengo hijos”, por ejemplo. Y hay posibilidad de elegir siempre, siempre, siempre, aún en las situaciones más límites. Esa es la libertad, y la libertad aún más consciente es elegir mantener el poder en vos y no dárselo a otro.

¿Cuál es el criterio para saber a quién entrevistar? ¿Qué ves en ellas y no en otras?

Yo elegí mujeres con alma. Mujeres que habían avanzado desde un lugar genuino, y creo que no me equivoqué. En Alabadas todo fue bastante intuitivo. Por ejemplo, el nombre se me presentó jugando con las palabras, diseñando el concepto. Y se me apareció el nombre y eso lo sentís adentro. ¿Trae interpretaciones diferentes? ¡Si! ¿Me importa? ¡No! Y con las mujeres que entrevisté me sucedió lo mismo, todas me dijeron que sí inmediatamente, aunque yo sólo conocía a tres o cuatro. Sí me pasaba que una mujer me iba recomendando a otra.

¿Cuál es el negocio de Alabadas?

Al proyecto lo voy a seguir exactamente igual que como empezó, desde la intuición y con la certeza interna de que voy para este lado. Por supuesto es monetizable, lo hacemos con auspicios en nuestras temporadas, además hacemos especiales con alguna empresa de manera interna para ellos, netamente corporativo. Otra de las cosas que hacemos es como un acelerador interno de la compañía. Necesariamente el mensaje tiene que llegar a las empresas también. Además, conferencias mías. Alabadas antes que nada es una causa, y el lucro pasa a ser un medio.

El espíritu es el cambio cultural y hay valores que no tranzo del proyecto, nunca entrevistaría por ejemplo a alguien porque me conviene.

Mirá los capítulos de Alabadas aquí.

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